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APRENDIZAJE


La revolución de internet ha modificado la noción de “habilidades básicas” de manera sustancial. En los países desarrollados, ese cambio resulta bastante evidente: para ser productivo y usar con eficacia la tecnología, ya sea un maestro, un mecánico o un médico, es necesario poseer una gama de habilidades técnicas y de conocimiento. La tecnología de la información está tan entrelazada en la vida cotidiana moderna que para las personas que carecen de las habilidades de esta alfabetización del siglo xxi es como si estuvieran intentando tener éxito con una mano atada detrás de su espalda.


En las economías en desarrollo, la necesidad de dominar estas habilidades puede no parecer tan obvia, pero esto no significa que no sean necesarias. Los agricultores se benefician si pueden acceder a redes con los últimos precios del mercado. Los jóvenes que, de no ser así, tendrían pocas perspectivas de empleo, alcanzan habilidades que eran desconocidas apenas unos pocos años atrás y que les permiten convertirse en empresarios. Los países se vuelven competitivos a escala global cuando una masa crítica de su población alcanza el dominio técnico necesario para ofrecer una gama de servicios con valor comercial.


Lo sorprendente de los telecentros es que involucran a personas y comunidades atravesando todo este arco de aprendizaje. En la actualidad, se pueden encontrar telecentros que ofrecen cursos en prácticamente cualquier área de intersección entre la comunidad y la tecnología: conocimientos básicos de computación, formación laboral, emprendimiento de pequeños negocios, medios de comunicación. Estudiantes de todas las edades están usando a los telecentros como centros de aprendizaje a distancia, conectándose con oportunidades educativas que, sin este recurso, serían inalcanzables a escala local.


Personas de todas las formas de vida vienen a los telecentros con una visión común: superarse a sí mismos y generar nuevas oportunidades para sus familias.


Los telecentros pueden estar llenos de computadores, escaners y otros aparatos, pero no hay que engañarse. Son centros de aprendizaje local para el desarrollo personal, son centros de conocimiento para aquellos que, sin estos lugares, no hubieran tenido adónde ir.



“Si yo tuviera un computador, lo usaría siempre”, dice litter silatikoun, un estudiante de 18 años de edad en Luang Prabang, Laos, visitante regular del telecentro local, e-way.

laos: conectado para aprender

La propiedad de computadores es muy baja en Laos: sólo 0,33%. La situación de las comunicaciones es también bastante difícil. Apenas pocos años atrás, el viaje de luang prabang a vientiane, la capital del país, —sólo 367 kilómetros— llevaba una semana por vía fluvial o varios días por caminos fangosos. Aún hoy, menos de 20% de los 24.000 kilómetros de caminos del país está pavimentado y no existe el tren. Con una población de unos 5,6 millones de habitantes, menos que nueva york o londres, laos tiene sólo 15.000 usuarios de internet y 117.000 líneas telefónicas.

Todo esto explica porqué E-way es EL lugar frecuentado por personas como Litter Silatikoun, pero ¿porqué instalar un telecentro en Luang Prabang concretamente?

“Una de las razones para instalar el telecentro en Luang Prabang fue que las personas de este lugar están expuestas a muchos turistas. Veían a los turistas usando los cibercafés pero no podían permitirse hacerlo ellos. Los turistas y expatriados dan el ejemplo, el telecentro proporciona los medios”, dice Sombath Somphone, director del Centro de Capacitación en Desarrollo Participativo (Participatory Development Training Centre, PADETC), la organización no gubernamental que gestiona el centro.

Por cierto, Luang Prabang es un lugar adónde suelen ir los extranjeros. Es un sitio del patrimonio de la UNESCO lleno de monasterios budistas y un ambiente inalterado por el tiempo, el turismo o el comercio exterior.

Luang Prabang es también un centro de enseñanza que atrae a muchos jóvenes laosianos. Muchas familias pobres del norte de Laos envían a sus hijos a Luang Prabang para ser educados en los monasterios budistas. A las clases de computación de E-way asisten a menudo grupos de monjes que necesitan un certificado de aprendizaje de computación para graduarse del colegio.

El enfoque centrado en la enseñanza se ha convertido en el componente más importante del telecentro. Los programas de formación de E-way han demostrado ser tan populares que es frecuente que los jóvenes se encuentren en lista de espera.

“Lo que hace popular al telecentro es que dejamos tiempo para que los estudiantes y el público vengan y practiquen en su tiempo libre, algo que las instituciones privadas de enseñanza no permiten”, dice Sombath. La viabilidad financiera es otro factor. Mahesh Uppal, un investigador independiente, ha encontrado que “el centro tiene ingresos significativos porque el costo de sus cursos es cerca de 20% menor al de aquellos de instituciones privadas similares”.

E-way imparte seis cursos de dos horas los días hábiles. Los cursos brindan formación práctica en herramientas de Windows y Office de Microsoft. Durante el fin de semana, el centro ofrece también clases de inglés para escolares por medio de CD ROMs como Go-Go y Jumpstart. Estos cursos proporcionan a los alumnos una base para futuros cursos de computación en inglés.

Las mujeres de la comunidad local son también un grupo objetivo clave para E-way. “Las mujeres deberían ser activas y modernizarse utilizando las TI y desarrollando habilidades en las nuevas tecnologías, no solamente en las tareas domésticas”, dice Vinid Sengtianthr, una profesora de computación del telecentro.

Además de cursos para los estudiantes regulares de los colegios y los monjes, el centro ofrece sesiones especiales de formación para funcionarios gubernamentales. Junto con computación, estos cursos enseñan a realizar registros de empleo, seguimiento del gasto, contabilidad de fondos de proyectos y redacción de cartas oficiales. Hasta el presente, más de 100 empleados del distrito gubernamental de Luang Prabang han realizado este curso. “Mis colegas me recomendaron que aprendiera a usar computadores aquí. Me dijeron que en E-way el instructor presta atención a los estudiantes y enseña bien”, dijo un empleado del departamento de asistencia pública.

La mayoría de las personas piensa en acceso a Internet cuando oye hablar de telecentro, pero E-way tiene sólo conectividad limitada. La conexión es con una línea de discado telefónico y su uso es muy costoso. Por esto el telecentro está en línea sólo cuando es necesario para el entrenamiento.

La falta de contenido en idioma lao en Internet ha sido también un obstáculo. Los planes para crear un sitio web con contenido local para los jóvenes fueron postergados hasta 2003 por falta de una fuente estándar en lao. Ahora, gracias a una escritura en lao para Windows desarrollada por un australiano, E-way tiene un sitio experimental instalado y en funcionamiento (www.mahasan.com).

Pese a sus limitados recursos, E-way tiene un programa de formación de profesores. Este programa no sólo mejora la calidad de enseñanza en el centro sino que fomenta también el desarrollo económico y el empleo locales. “De las 15 personas que hemos formado hasta ahora, tres trabajan todavía con el centro. Las 12 restantes se han ido con mejores habilidades y están trabajando en otras actividades de computación. Esto ha ayudado al comercio local a lidiar con la falta de personal capacitado, un problema crítico en Laos.”

Un ex profesor de E-way señala que el telecentro trasmite algo más que dominio de la computación. “Yo gané liderazgo, relaciones públicas y habilidad docente con E-way”.

A medida que el alcance de la revolución global del conocimiento se expande, este tipo de formación cuenta mucho, incluso —o, tal vez, especialmente— en Luang Prabang.



Estadísticas de Laos:
Población:
6,2 millones
Alfabetización:
66,4%
Población de 14 años
de edad o menor:
41,6%
Población por debajo de
Crecimiento demográfico:
2,4%
la línea de pobreza:
40%
PBI nacional:
US$ 11,3 mil
millones
Desocupación:
5,7%
PBI per capita:
US$ 1.900
Usuarios de Internet:
19,000
Esperanza de vida:
55 años
Penetración de Internet:
0,3%


egipto: clubes de jÓvenes para los lÍderes de maÑana

Desde 2001, el gobierno egipcio ha llevado adelante una campaña para brindar habilidades tecnológicas a la juventud del país. Ha establecido más de mil it clubs (clubes de ti/ tecnologías de la información) que ofrecen una variedad de oportunidades de formación para los estudiantes.

“En la universidad nos enseñaban sólo con libros, no con computadores”, dice el recién graduado de contador mohammed abu bakr. Ahora se inscribió en un club para mejorar sus habilidades de computación. “Este curso no sólo amplia mis posibilidades de obtención de empleo, sino que también aumenta el salario que me pueden ofrecer”.”

Los estudiantes del curso básico de formación aprenden diversos paquetes de programas y la mecánica de los equipos de computación. “El curso enseña a los alumnos a trabajar con los computadores desde adentro”, explica el instructor maha mahmoud.

Reconociendo que los clubes representan una inversión en el futuro de egipto, el gobierno ofrece entrenamiento gratuito e inclusive paga un estipendio a los estudiantes durante su formación. Aunque son creados por el gobierno, los clubes están previstos para funcionar como emprendimientos administrados por empresas pequeñas y sin fines de lucro. Muchos estudiantes son empleados por medio de los clubes y adquieren una valiosa experiencia comercial.



Para las comunidades aisladas, el gobierno ha lanzado clubes de ti móviles. Dos camiones de contenedores con acceso satelital a internet y laboratorios de informática han visitado ya diez comunidades, en general permaneciendo cada uno en el lugar por varias semanas. Están siendo fabricadas más unidades móviles, como parte de la visión de egipto para asegurar la prosperidad de su juventud en el siglo xxi.



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