En las dos últimas décadas hemos visto trasladarse la capacidad de producir medios de comunicación desde los edificios de los periódicos y los estudios de televisión de las grandes ciudades hacia el computador personal. Es nada menos que una revolución mediática: cualquier persona, cualquier comunidad, en cualquier parte, puede producir ahora medios de comunicación.
Por cierto, esta revolución ha introducido una gran cantidad de contenido banal y mundano. Pero al mismo tiempo ha dado a las comunidades la capacidad de producir medios de comunicación que satisfagan las necesidades locales, no las necesidades de editores, productores o ejecutivos distantes, ninguno de los cuales tiene un interés muy personal en el bienestar de una comunidad.
Los ejemplos más sencillos de producción de contenido local con la tecnología menos avanzada son los habituales pizarrones y carteleras encontrados en los telecentros de todo el mundo. El personal y los voluntarios de los telecentros utilizan estas herramientas sencillas para compartir pequeñas cantidades de conocimiento de interés para la comunidad vecina: avisos culturales, anuncios de reuniones, el estado del tiempo, precios de la zafra, consejos para la salud. Esta información es traducida en el lenguaje local y simplificada, creando un medio de comunicación comunitario al vuelo.
Por supuesto que los medios de comunicación producidos en el telecentro local son a menudo más elaborados que un simple pizarrón. En forma creciente, la radio comunitaria es utilizada para compartir información mucho más allá de las paredes del telecentro, llegando a zonas aisladas y atravesando la barrera de la alfabetización. Las comunidades producen videos para documentar las historias locales y forjar lazos cívicos. Inclusive se están usando los teléfonos celulares para localizar y distribuir conocimiento recogido en los telecentros.
El resultado de todo esto es mucho más que, simplemente, un panorama de medios de comunicación locales más sensibles. Esta revolución también está alimentando nuevas voces poderosas, en particular entre los jóvenes. Estas nuevas voces están ganando la confianza y las habilidades necesarias para ayudar a las comunidades a diseñar una imagen del futuro que desean y para empuñar las herramientas que pueden hacer factible ese futuro.
“Observando a las personas en el poder, a menudo pierden el contacto con la gente común”, dice sambath bo, una camboyana-estadounidense de primera generación, en el poblado industrial de Lowell, Massachusetts. “Es importante que nuestras voces sean escuchadas también, porque es un contraste con lo que se oye de los políticos y los grandes medios de comunicación”.
ee uu: comunicación para la gente, hecha por la gente
Hace cinco años, cuando era estudiante en la universidad, sambath se interesó en la producción de video. Comenzó a trabajar en la lowell telecommunications corporation (ltc), una organización de medios de comunicación comunitarios que brinda apoyo a los residentes locales para producir sus propios contenidos de televisión e internet. Estudiando hoy en el instituto politécnico local, sambath dirige la cobertura de televisión en vivo del festival del agua de lowell, uno de los mayores festivales de emigrados del sudeste asiático en estados unidos.
“Con la población camboyana a menudo es difícil trabajar juntos, por nuestra historia reciente”, explica, aludiendo a la guerra civil que obligó a sus padres a salir del país. “Pero aquí en lowell todos podemos producir nuestros propios espectáculos de televisión, trabajamos juntos y dejamos a un lado nuestras diferencias”.
“Definitivamente, necesitamos comunicarnos más. Y teniendo nuestros propios programas de televisión se logra que las personas se abran mucho más".
Fundado en el siglo XIX, a lo largo del río Merrimack, como comunidad planeada para la industria textil, Lowell llegó a ser uno de los pueblos más prósperos de Estados Unidos. Con el colapso de la industria fabril, a comienzos del siglo XX, la condición de Lowell como epicentro de la revolución industrial estadounidense también se derrumbó. La ciudad se volvió un sinónimo de la desocupación y el estancamiento, representando a cientos de comunidades norteamericanas que experimentaron la misma turbulencia económica.
En los últimos años, Lowell ha comenzado a revitalizarse. Sacando provecho de su ubicación pintoresca y sus fábricas históricas, se convirtió en la primera ciudad de Estados Unidos declarada Parque Histórico Nacional. Mientras tanto, la población de Lowell también cambió. En la actualidad, es una de las ciudades medianas estadounidenses más diversas, con residentes emigrados de América Latina, África y el Sudeste Asiático, incluyendo a la segunda mayor comunidad camboyana del país.
Presta servicios a esta población diversa una de las organizaciones de medios de comunicación comunitarios más exitosa de Estados Unidos, la Lowell Telecommunications Corporation (LTC / Corporación de Telecomunicaciones de Lowell). Fundada en 1992, LTC brinda a los lugareños una amplia gama de servicios, desde instalaciones para transmisión radial y capacitación en producción de programas, hasta acceso público a Internet y hospedaje de páginas web. Aunque Estados Unidos posee una de las mayores poblaciones de consumidores de medios de comunicación, sólo una fracción de estadounidenses produce sus propios contenidos locales. LTC es parte de un creciente movimiento que está invirtiendo esa tendencia.
Caminando por la fábrica de seda del siglo XIX que LTC llama su casa, es fácil hacerse una idea del lugar. En una sala, un hombre atlético con largo cabello al estilo rastafari edita un sitio Web. En otra sala, un jubilado enseña a un grupo de lugareños los elementos básicos de la narración digital, mientras un par de adolescentes colombianos examina algunas nuevas grabaciones de video en español. LTC es, sin duda, un telecentro, pero el centro de atención aquí va más allá de proveer acceso a Internet y habilidades básicas. Todo se relaciona con el fomento de la creatividad y la elaboración artesanal de contenido que tenga un impacto positivo sobre la ciudad.
“Parte de nuestro trabajo es desmitificar estas herramientas. He visto personas que pensaban que no podían aprender nada técnico convertirse en portavoces de la comunidad. He visto comunidades enteras, como la camboyana, encontrar su voz y generar una presencia pública mediante el uso de nuestros recursos”, dice la directora de programa de LTC, Felicia Sullivan.
LTC es una organización conducida por sus miembros, más de 500 lugareños pagan US$ 35.— anuales por la oportunidad de usar el telecentro, recibir cursos y producir su propio contenido. Cuatro veces al año son impartidos más de una docena de cursos, a un costo para los miembros de US$ 10.— cada uno. Gran parte de los gastos de LTC son cubiertos por un acuerdo de licencia entre la municipalidad y la empresa de cable local, que exige que la firma contribuya con una pequeña porción de sus ganancias para los medios comunitarios.
“Es el mejor negocio de la ciudad. En el último invierno, me sumergí realmente en este lugar porque había muchas cosas que quería aprender, que necesitaba aprender. Así que pagué mis 35 dólares, hice algunos cursos … Y fui realmente bueno en ellos. Me di cuenta cómo el trabajo de los medios de comunicación llegó naturalmente hacia mí”, dice Randy Mann, un constructor de piscinas desocupado que perfeccionó sus habilidades con los medios de comunicación para convertirse en un vlogger, colocando pequeños videos en un blog.
Para activistas como Felicia, LTC sirve para equilibrar los medios de comunicación tradicionales, gran parte de los cuales fracasan en atender las necesidades de una comunidad diversa. “Casi todo lo que conocemos acerca del mundo está mediado por la televisión y los computadores. Cuando estos sistemas están completamente controlados por personas diferentes a uno, se pierde la capacidad humana fundamental de expresar y comunicar. Lugares como LTC devuelven el conocimiento y el control a las comunidades. El uso de esta manera de estas herramientas es fundamental para la existencia de una democracia actuante y llena de vida”, dice.
“La producción de contenido va más allá del fortalecimiento individual. Tiene que ver con el compromiso. Las personas se agrupan en torno a estas actividades”, explica Sullivan.
“Algunas veces en la vida, cuando se auxilia a otras personas, uno termina aprendiendo mucho. Se aprende mucho sobre la comunidad siendo generoso con ella”, agrega la integrante de LTC Marybeth Norton.
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nepal: medios de comunicaciÓn para el desarrollo comunitario
El distrito palpa, en nepal occidental, es la sede de una de las iniciativas de telecentros más ambiciosa del sur de asia. Creado en 2003, el tansen community multimedia centre (centro multimedios comunitario de tansen) capacita a comunidades carenciadas en la producción de contenido para internet, televisión y la radio comunitaria.
Aunque el gobierno nacional ha prohibido la producción privada de noticias, tansen se las arregla para crear recursos de información local vitales para una comunidad plagada por el analfabetismo y el subdesarrollo. El objetivo primario del centro es utilizar los medios de comunicación como una herramienta dinámica de desarrollo, brindando más voces e ideas en el espacio público de la comunidad, a la vez que se ofrecen nuevas habilidades para los jóvenes pobres y marginados. Tansen ha formado más de 350 lugareños como técnicos de producción, productores de contenido y comunicadores profesionales.
En la medida que los estudiantes de tansen aprenden técnicas de producción, se espera que mantengan diarios y realicen notas de campo para consolidar su capacidad de leer y escribir. Tansen también da importancia a la formación de personas con discapacidades. “Brindarles formación y capacitación para que puedan ganarse sus medios de vida es una gran oportunidad para estas personas”, dice el investigador de proyectos Karma Tshering.
Uno de los programas más innovadores de tansen es un show de televisión en vivo que presenta a expertos de internet en demostraciones de habilidades en línea. Los lugareños llaman por teléfono a los expertos para hacerles preguntas y solicitar consejos.
La combinación de medios de comunicación tradicionales con innovadores abre grandes posibilidades para las pequeñas villas rurales como tansen. Si una comunidad aislada en nepal puede crear contenido tan sólido, imagínense las posibilidades de otras cuando se les brinde la misma oportunidad.
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