Los telecentros han evolucionado convirtiéndose en una herramienta poderosa, diversificada y flexible para las personas que quieren mejorar sus vidas y fortalecer sus comunidades. Sobre esto no existen dudas.
A lo largo de este libro, hemos visto a personas usando los telecentros para aprender nuevas habilidades, iniciar pequeños negocios e inventar nuevas maneras de utilizar la tecnología para ayudar a sus comunidades. Hemos visto también a personas utilizando los telecentros para conectarse con profesores, prestadores de servicios de salud, amigos y parientes, que apenas unos años atrás se sentían tan distantes que bien parecían estar en otro planeta. Y quizás más inspirador aún, hemos visto a personas usando los telecentros como una fuente de esperanza, la esperanza de convertirse en un médico, un empresario, un abogado o cualquier otra profesión imaginable.
ampliar la escala, directa e indirectamente
Claramente, los telecentros ayudan a las personas y a sus comunidades a entrar en la economía del conocimiento y a hacerlo de manera innovadora, en sus propios términos. Sin embargo, no son solamente las personas de comunidades pobres y aisladas las que tienen el potencial de beneficiarse con los telecentros. Existen también enormes oportunidades para que los gobiernos, las empresas y aquellos interesados en el desarrollo y en la reducción de la pobreza puedan utilizar los telecentros como herramientas para promover cambios positivos.
Por ejemplo, gobiernos esclarecidos en todo el mundo se están preguntando acertadamente: ¿cómo cambiará nuestra tarea a medida que Internet se expanda por todos lados? ¿Cómo aplicamos el gobierno electrónico de tal manera que beneficie a toda la población? Por cierto, el gobierno electrónico es una oportunidad para llevar los servicios gubernamentales más cerca de los hogares. Es también una oportunidad para renovar la democracia, para involucrar a los ciudadanos en un diálogo a todos los niveles. Pero esto puede funcionar solamente si existe un gobierno electrónico para todos. Gobierno electrónico en beneficio únicamente de los afortunados, los bien conectados y bien educados es un paso atrás, no un paso hacia adelante.
Los telecentros, como centros de información local y lugares de encuentro, son la línea de avanzada perfecta en donde esta transformación del gobierno puede producirse. No constituyen apenas un canal para la distribución de servicios gubernamentales sino también una plataforma para proporcionar a las personas las habilidades necesarias para ejercer un nuevo tipo de ciudadanía, así como un lugar para negociar el futuro del gobierno en forma creativa e innovadora. Y asumiendo que los telecentros son gestionados en forma independiente, los ciudadanos pueden utilizarlos para interactuar con todos los niveles del gobierno, al igual que con el resto de la sociedad de la información.
Por distintas razones, los telecentros representan también una oportunidad para los negocios de toda clase, pequeños y grandes, locales y globales, viejos y nuevos. Los telecentros muy a menudo van adónde los negocios formales no llegan o no lo logran en gran escala. Ofrecen las herramientas y habilidades de la economía del conocimiento en lugares donde el mercado no lo ha hecho. Y de esta manera generan tanto las oportunidades como la demanda en las comunidades a las que alcanzan.
Los resultados económicos obvios a escala local son: las personas utilizan los telecentros para inventar nuevas formas de ganarse la vida o de mejorar el nivel de vida que ya han alcanzado. Aprenden a usar la autoedición para promover el turismo, a comerciar productos en línea o a usar Internet para encontrar los mercados más lucrativos para sus cosechas. Asimismo, usan los telecentros como trampolín para los negocios de su propia economía del conocimiento: comercializar información, ayudar en la interacción de las personas con el gobierno, elaborar software.
Las grandes empresas también podrían beneficiarse con los telecentros como un camino para entender como son realmente los mercados en "la base de la pirámide”. Los productos y servicios elaborados por la mayoría de las empresas de mayor escala son a menudo ajenos para el grueso de la población mundial, especialmente para los pobres. Los telecentros ofrecen negocios mayores, en particular los de alta tecnología, proporcionando una base para involucrarse en experimentación y aprendizaje reales sobre los movimientos populares de base, descubriendo qué significa realmente la “computación de pueblos o villas” para sus productos del futuro. Hecho con cuidado, de manera ética y culturalmente sensible, este tipo de diálogo posee el potencial para crear economías del conocimiento definidas en conjunto tanto por los usuarios como por los productores de tecnología.
Sin duda, los telecentros representan también una oportunidad mayor para las personas preocupadas con el desarrollo y la reducción de la pobreza a escala global. En parte, esta posibilidad se apoya en el papel desempeñado por los telecentros en la creación de negocios y el desarrollo de mercados. Los telecentros contribuyen a reducir la pobreza proporcionando una cabeza de puente para las economías de servicios y del conocimiento.
Sin embargo, el potencial de desarrollo de los telecentros se encuentra también íntimamente vinculado a la alfabetización y la educación. Incluidos dentro de una combinación educativa más amplia, los telecentros brindan el tipo de ambiente de aprendizaje y desarrollo de habilidades necesario para que las comunidades marginadas puedan entrar en la Era de la Información. Proporcionan todas las habilidades básicas que se podrían esperar: uso del computador, software de oficina, Internet, manejo de información. Pero más importante incluso, ofrecen un entorno que ayuda a las personas a aprender cómo aprender en un ambiente muy dinámico, a aprender a través de la experimentación y la adaptación. Y ayudan a las personas a entender la relación entre aprendizaje permanente y prosperidad. La propagación de habilidades tecnológicas y el aliento simultáneo de la creatividad y la resolución de problemas en los movimientos populares de base es fundamental hoy en día para el componente educativo de cualquier esfuerzo de desarrollo.
Claramente, no nos enfrentamos a una falta de oportunidades y tampoco a una falta de acción. El movimiento de telecentros — para no mencionar el número de telecentros— continúa creciendo día a día.
Los desafíos que enfrentamos son de escala, profundidad y durabilidad, para asegurar que las oportunidades presentadas por los telecentros sean accesibles para cualquier comunidad del planeta interesada, para cualquier persona que desee beneficiarse con ellos. Debemos asegurar que los telecentros penetren profundamente en las comunidades a las cuales sirven, de manera sustentable, adaptable y culturalmente pertinente. La propagación y la profundización del alcance de los telecentros es el único camino para que las oportunidades antes reseñadas puedan ser realmente asumidas en forma significativa.
Cumplir con estos desafíos es en parte un asunto de ampliación de la escala, la creación de más telecentros en más lugares. Para que esto suceda, todos los grupos de interesados —comunidades, gobiernos, empresas y el sector del desarrollo— deben reorientar su atención sobre los telecentros e integrarlos en sus visiones para el futuro. Esto no significa necesariamente la creación desde arriba de nuevos programas de creación de telecentros en gran escala. En realidad, significa probablemente lo contrario: el desarrollo de modelos de empresas innovadoras, financiera y socialmente flexibles, capaces de catalizar el crecimiento masivo de telecentros desde las bases. Aún así, la ampliación de la escala requerirá atención sostenida e inversiones apropiadas.
Es necesario también ampliar la escala de manera indirecta. Esto significa la creación de redes entre telecentros y a través del movimiento de telecentros en general. Solitario, un telecentro está forzado a producir y manejar todos los aspectos de sus actividades desde el inicio. Siendo parte de una red, puede partir de productos, servicios, infraestructura, asistencia y formación técnica desarrollados por otros miembros de la red. Con este tipo de intercambio, las redes poseen el potencial para hacer más fácil y más barato el manejo de un telecentro. Quizás tan importante como lo anterior es que las redes también poseen la capacidad para que la innovación y las nuevas ideas puedan trasladarse a todos los sectores del movimiento de telecentros.
El proceso de ampliación de la escala directa e indirectamente ya se ha iniciado, gracias a los esfuerzos que hemos visto en países como Hungría y la India. Pero esto es sólo el comienzo. Si vamos a abrazar determinados valores centrales —fortalecer a las comunidades, conectar a las poblaciones aisladas, aprendizaje para todos, liberar nuevas voces y mejorar las oportunidades económicas— como valores fundamentales para este nuevo milenio, significa que todos debemos entrar en acción y trabajar juntos.
siete cosas que siempre necesitamos (para asegurar la expansión y la interacción)
1. Mecanismos de inversión social flexibles, sensibles e innovadores para apoyar la instalación de nuevos telecentros a nivel de las bases.
2. Servicios comunitarios para los telecentros, bien presentados y fáciles de reproducir, tales como telemedicina, enseñanza a distancia, remesas financieras y gobierno electrónico.
3. Modelos de empresas sociales, sencillos y probados, que los telecentros puedan usar para generar impacto en la comunidad e ingresos financieros.
4. F ormación y apoyo técnico flexible y permanente para cientos de miles de activistas tecnológicos de organizaciones populares en todo el mundo.
5. Plataformas tecnológicas de telecentros de bajo costo y fácil instalación, con conexiones a internet asequibles y estables para las zonas rurales.
6. Redes y asociaciones que permitan que las buenas ideas lleguen a todas partes y ayuden al movimiento de telecentros a lograr una escala global.
7. Un compromiso duradero con los telecentros y otras iniciativas tecnológicas de base popular desde todos los sectores: gobiernos, empresas, agencias de desarrollo y comunidades.
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